Raúl à Paris
Bonjour, mis petits amics!! Acabo de volver de Paris, Oh lala, la ciudad del amor, donde se hacen realidad todos los deseos, bla, bla, bla... y donde un café te cuesta más de cuatro euros, las cervezas no bajan de tres y el pan se considera una delicattessen. Viajamos el viernes desde Hendaia en un tren que salía a las 10.25 de la mañana y aguantamos las 5 horas y media del viaje del tirón hasta Paris. Hicimos un gran hamaiketako (almuerzo de la hostia, en cristiano) en el que no faltó de nada. Nos pusimos tibios a comer embutidos y a beber vino y cerveza en el tren.
Luego, llegamos a Paris y fuimos al hotel en el que estaríamos las siguientes dos noches, que estaba cerca de la parada de metro de Chateau de Vincennes, que es como un parque gigante que está en las afueras de Paris y que era también el sitio en el que saldría y llegaría la carrera. Al salir del metro había un cartel en el que indicaba dónde recoger el dorsal y fuimos cargados hasta arriba a recogerlos, yo creo que ahí ya hicimos unos tres kilómetros, qué coñazo!
Esa misma noche fue igual lo mejor de todo el viaje. Dejamos los bultos en el hotel y nos desplazamos hacia el centro de Paris, a donde estaba el ayuntamiento u hôtel de ville. Empezamos a echar cañas en cuanto bajamos del metro y cenamos en un sitio un medio plato combinado. Yo pedí magret de patoo. Luego buscamos algún garito que no fuera muy pijo para seguir bebiendo cervezas (que era lo único que se podía pedir sin luego tener que pedir dinero en la calle) y entramos a l`art brut, un bar regentado por un serbio (que luego tomo el apodo de francotirador) y probamos un licor bastante raro cuyo nombre era algo así como msavoliskaya o algo parecido. La noche siguió ofreciendo sorpresas, como el momento en que un senegalés con un bongo o un instrumento parecido cogió por banda a una de las dos chicas que iban en la expedición y se puso a enseñarle cómo tocarlo (el bongo, qué os pensáis, guarros). Se metieron en un bar y allí descubrimos a Patrick, el mayor borracho de Francia, un figura, ya veréis las fotos. La noche siguió y siguió, hasta que chaparon casi todos los bares y dejó de haber metro, con lo cual hubo que llamar a un taxi. ¡Y qué taxista! Un marroquí medio loco que se ponía a enseñarnos sus vídeos raros del móvil mientras conducía. Que si un tio dando por culo a una vaca, una pareja follando... ese tipo de vídeos. Qué elemento, el tío.
Al día siguiente tocó paliza de andar y de visitar sitios. Por la mañana estuvimos visitando la zona más cara de todo Paris, por donde la Ópera, y los Campos elíseos y por la tarde fuimos a patear el barrio de Montmartre, la bohemia por excelencia de París. Comimos en un chinazo antes de ver la torre Eiffel por fuera (pasábamos de esperar las interminables colas para subir) y después nos unimos a una manifestación por la libertad del Tibet. Ya veis, qué raros somos. Pasábamos por ahí...
En Montmartre visitamos una basílica del sagrado corazón o algo parecido y una plaza donde estaban lo menos la mitad de todos los pintores callejeros de Paris. Allí me compré unas láminas muy chulas de recuerdo y nos sacamos una foto con el malo de la peli Titanic, que estaba de visita por París. Luego, la mitad de la expedición se marchó al hotel porque ya estábamos cansadísimos y la otra mitad nos quedamos para visitar otra zona más.
Pasamos cerca del barrio latino y visitamos por fuera también el Moulin Rouge, que estaba chulísimo de noche y seguimos tomando cervezas mientras buscábamos algún sitio para cenar. Como la cosa no estaba clara, me busqué la vida comprándome por ahí un kebab (o sandwich griego, que le llamaban allí), mientras que otros acabaron comprándose un mini bocadillo en un Starbucks café. A las 10 de la noche ya estaba muerto de andar y decidí irme para el hotel.
Al día siguiente, la carrera. Después de la pateada del día anterior, pensaba que estaría más cansado, pero me salió una muy buena course, acabando entre los 4.000 primeros participantes Bueno, el resto ya os lo contaré, que esto me está quedando un poco largo. Abrazos a ellos, besos a ellas.
