Depredadores (y carroñeros) urbanos
Esta mañana, he bajado a tomar un café antes de coger el coche para ir a mi clase de euskera. He entrado en la cafetería de cerca de mi casa y he pedido un cortado, como siempre o casi siempre. Pues bien, en esa cafetería como en muchas otras, hay periódicos a disposición de quien quiera hojearlos. Y ahí hay que desplegar una compleja táctica de caza. Tienes que esta ojo avizor a ver cuando alguien acaba su café y deja el periódico para arrebatárselo y leerlo tú. En tal caso se utilizan todas las técnicas: sigilo (para no dar el coñazo al que lee), velocidad y efectividad para cogerlo.
También esto es patente a la hora de aparcar el coche. En la calle en la que quieres aparcar, aminoras la marcha y te fijas a ambos lados de la calle una luz blanca que se enciende, una mujer u hombre con unas llaves colgando de su muñeca... Y en cuanto encuentras el hueco te lanzas como si fueras un halcón peregrino. En estas ocasiones también hay luchas de poderes, de dos cazadores que han visto su presa y se retan para quedársela.
Y luego están los carroñeros, los hurones de canapés en las inauguraciones públicas y diversos eventos. Éstos puede que ya no estén ágiles para lanzarse rápidamente a por la comida, pero no se alejan de la zona de caza y, de hecho, no te dejan acceder a ella. Tienes que pelearte con ellos como una hiena por un trozo de pintxo.
Los carroñeros también gustan de las actividades que estén marcadas por la palabra "gratis". Si no, recordad las colas que se formaban para subir o bajar en el ascensor de la calle Descalzos cuando lo inauguraron o la fila enorme que había para subir a la noria de la calle de Yanguas y Miranda cuando abrieron la Estación de Autobuses...
En fin, no hemos perdido del todo nuestras artes de caza y las ponemos en práctica cada día.
P.D.: También existen los depredadores nocturnos pero esta especie daría para un post aparte...





