Vuelvo a retomar la escritura en este blog ponga lo que ponga en los comentarios de Haloscan: voy a hacer oídos sordos a lo que allí esté escrito y si alguna vez es demasiado cebado, optaré por borrar el comentario y punto: además, en la página de haloscan te dan la posibilidad de prohibir la escritura de comentarios por parte de una determinada IP. En este caso, los que se ceben y escriban desde su propia casa (con una IP no dinámica), se acabarán jodiendo y no podrán comentar. No quisiera llegar a censurar, pero si me veo obligado porque se ataca a otra persona, lo acabaré haciendo.
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Dicho esto, voy a relatar en unas pocas líneas la divertida noche de ayer.
Ayer,
jueves, como la mayoría de jueves desde que empezó el curso universitario de este año, quedamos varios amigos en Iturrama para echarnos un cafecito tranquilo y
chill out o una buena jarra de cerveza o de cubata. Nuestras opciones suelen ser siempre esas dos: o dirigirnos al
Garrick, casi al lado del videoclub Don Policarpo, en donde se encuentran
dos de las camareras más guapas y morbosas de toda Iruña o sumergirnos en el ambiente alcohólico del bar
Alfaro, regentado por la mítica Marijose, que es una mujer de unos sesenta y pico años que sabe álgebra, que ha estado toda su vida trabajando detrás de la barra y que tiene unas dotes de seducción espectaculares para lograr que te tomes otra copa más, cuando ya vas un poco afectadillo y no te apetece tomar más. Bueno, más que dotes de seducción, lo suyo es dar la
chapa y hablar de la importancia del honor y de la honestidad en la sociedad y entre la clientela del bar y bla, bla, bla. Vamos, que acaba rallando un poco (aunque lo bueno es que ya nos conoce y nos invita siempre a
patatas fritas). Ayer tocó cafecito tranquilo en el Garrick. Estuvimos un rato hablando un poco de todo y hacia las 11.30 varios de mis amigos se fueron a casa, mientras Igor y yo nos despedimos de ellos para pasarnos un poco por la Travesía Bayona y tomar unos espirituosos (o sea, alcohol). Fuimos al
Mod`s, como primera opción, como hacemos siempre, aunque tardamos un rato en entrar porque estaba vacío y decidimos hacer tiempo en el Fakulty, que es el bar de enfrente.
Poco después, cuando vimos que Nuestro Bar se empezaba a llenar cruzamos los 15 metros que separan los dos establecimientos y accedimos al Mod`s flanqueados por las sonrisas de bienvenida y los vítores de las camareras del local (
ya nos gustaría, sobre todo de la prima de Merche). Para nuestra sorpresa, comprobamos que el local se estaba llenando muy rápidamente y que se podía descubrir algún estudiante entre la gente que estaba en ese momento en el local. Y digo yo
¿no son éstas fechas de exámenes y todo eso? Si es así, ayer pudimos conocer a los más rotos y los más alcohólicos de entre todos los estudiantes de la ciudad. Empezamos a pedir rondas de
Barceló con coca-cola, y mientras hablábamos de nuestras cosas, de lo bien o mal que nos va en el curro, en la vida, con las mujeres, bueno... un poco de todo. En esto, entraron al local cinco chicas cuyos rasgos nos hicieron suponer que no eran de por aquí. Había tres rubias con ojos claros y dos morenas, que no eran morenas del todo. Se situaron cerca de donde nosotros estábamos y empezaron a pedir consumiciones y a bailar. Durante un buen rato estuvimos observándolas y preguntándonos de dónde narices serían. Nos imaginamos que serían
Erasmus o algo así y que, dada la farsa de estudios que hacen cuando van al extranjero, no tendrían ningún problema en salir un jueves de exámenes de marcha.
No hablamos nada con ellas hasta que vimos aparecer por la puerta a los que previamente habían estado echando unas jarras en el Alfaro (el bar del que he hablado antes), que eran
Asier, Riezu y Muñoz. Riezu, aunque lo jure y lo perjure, tiene el mismo nivel o mayor de quemazón que yo y se lanza a las primeras de cambio a la conquista de féminas incautas. No tardó mucho, pues, en percatarse de la presencia de estas chicas, las cinco misteriosas extranjeras, y menos en intentar hablar con ellas. Yo, en ese momento, me establecí como una unidad móvil de apoyo y colaboré en las labores de seducción de las féminas extranjeras. Lo primero fue averiguar de dónde narices eran. Así que le hice una pregunta a una de las rubias y a las primeras de cambio me habló en inglés:
¿Do you speak English? She asked. Vale, pensé, intentaré hablar en
inglés en un bar, con alguna copa encima y con un nivel de decibelios que dificultan la conversación hasta en castellano.
Esta táctica nunca me ha funcionado. Ya lo comprobé en los tres meses que pasé en Edimburgo, lo putas que las pasaba para intentar ligar en las discotecas, con mi inglés de zapatilla en la boca y una música excesivamente alta. Conseguí encadenar tres o cuatro frases seguidas con esta chica y me dijo que era de Alemania, y que estaban en Pamplona porque las había invitado una amiga que trabajaba en la Volkswagen (QUÉ TIPICO, ALEMANA Y QUE TENGA QUE VER CON LA VOLKSWAGEN). Para que se riera un poco le dije las tres palabras que sé de alemán: a ver,
Danke, nain y gütten morguen. Se descojonó y hablamos como tres o cuatro minutos más. Estuve por decirle eso de ¡¡¡Moza recia, desde que te visto t`love you!! No había mucho feeling, la verdad. En ese momento, Muñoz se acercó a nosotros, se la presenté y confié en sus conocimientos de inglés para ver si al menos él podría dar una alegría a la cuadrilla y acabar haciéndosela.
A las dos y algo nos fuimos Igor y yo sin saber qué habría entre Asier, Riezu y Muñoz y las alemanas. Me gustaría saberlo.
Riezu iba por el buen camino, creo yo, con una de las morenas y Muñoz y Asier estaban peleando como jabatos. En el próximo post se sabrá lo que pasó con las alemanas. Agurrrrrr.