Seguimos dando caña desde Azpilagaña

jueves 30 de diciembre de 2004

Una nochevieja cualquiera (I)

31 de diciembre

-¡Mierda! Son las doce del mediodía y aún no me he preparado el disfraz que me voy a poner esta noche –contesté preocupado.
-Ya sabes, como todos los años. Todos los años nos pasa lo mismo. Si lo hiciésemos con tiempo no tendría ninguna emoción. Jeje –respondió Iñaki. Por cierto, ¿de qué coño vamos a ir este año? ¿De monjes? ¿De piratas? ¿De chorras peludas? ¿Tienes alguna idea?
-Bueno, he hablado con mi madre, que ha llamado a mi tía y que me puede dejar una gabardina y un sombrero viejo y desgastado. He pensado en ir de vagabundo. Además, podemos chorar un carro del Eroski, poner un bidón de hojalata encima y prender algo en su interior. Hacer una fogata, como las de estos vagabundos yankis que salen en las películas.
-Se te va la olla, pavo. Aunque no es una mala idea ahora que lo pienso –apuntó Iñaki. No sé. Ya llamaré a éstos a ver que me dicen. De todas formas, no descarto ir de Michael Knight o de Coche Fantástico, incluso, como llevo diciendo todos estos años.
-Buah, ¡qué ganas tengo de que llegue esta noche!. Me encantan las nocheviejas: cada uno va de una cosa y hay un buen rollo que te cagas. Puedes hablar de lo mal que están las cosas para un pitufo hoy en día, mientras un paquete de tabaco con patas empieza a jugar con tu gorro de vikingo. O puedes decirle lo golfa que es a una tía que va disfrazada de diablesa sin que se mosquee lo más mínimo. ¡Está guay!
-Jaja. –se partió el culo Iñaki. Me acuerdo del año en que les robaste una bici a los que iban disfrazados de Pacific Blue. Ya sabes, esa serie de la ETB en la que los policías persiguen a los ladrones montados en bicicletas por las calles y las playas de Miami. ¡Vaya achine que se cogieron! ¡Lo menos te estuvieron persiguiendo por todo San Nicolás! ¡Menos mal que al final se la devolviste y les regalaste un Katxi en compensación por las molestias que les habías causado y por lo que les habías hecho correr!
-Ya, ya me acuerdo –recordé en ese momento. O el año en que tú le robaste el bocata a un pobre chaval que iba de vampiro y que tenía la pinta de ser el primer año que salía en nochevieja. Le cogiste el bocadillo que iba protegido en una bolsa de papel y te pusiste a menearlo como si fuera una bufanda de un club de fútbol. ¡Pobre chaval! Luego, me acuerdo que le devolviste lo que quedaba de todo aquello: O sea, migas y algo de carne triturada. Fue muy bueno.
-Pozi –resolvió a decir Iñaki. Bueno, Mikel, te dejo, que tengo que hacer unos recados y ordenar un poco mi cuarto, que tengo visita esta noche. Ya sabes, mis tíos y primos de Asturias, de Pravia, los que vienen todos los años.
-Vale, ya estaremos pues –me despedí yo. Llama a estos y con lo que sea me dices. Si este año no vamos disfrazados todos de lo mismo, que vaya cada cual como le salga de las narices. ¡Ya estoy harto de proponer ideas y que luego la gente no las acepte o pase de ellas! ¡Agur!

Colgué. Sí, ya quedaba menos para la Gran Noche, para esa madrugada mítica que funciona como una especie de catarsis: las horas en las que la gente se propone cambiar de vida y empezar el año con buen pie y ser mejores personas y todo eso... y “este año consigo trabajo”; y “este año me porto mejor con la mujer”; y “este año bebo menos”... Yo creo que todas estas buenas intenciones se olvidan en las dos primeras semanas de enero, cuando te ocurre cualquier situación comprometida y la resuelves como tienes costumbre de hacerlo: con las patas de atrás y sin pensar en las consecuencias. Yo últimamente no suelo hacer mucho propósito de enmienda en estas fechas: de normal no suelo tener claro cómo enfocar mi vida ni siquiera de un día para otro, pero sé que lo que piense durante las Navidades no va a cambiar demasiado esa situación. Generalmente, olvido muy rápido lo que pienso. De todas formas, esta noche, la del 31 de diciembre, me sigue pareciendo muy especial y más mágica que cualquier otra. Me imagino que será porque es un momento en el que nos reunimos toda la cuadrilla y salimos a la calle a disfrazarnos, emborracharnos y a hacer el ganso. Rescatamos, en esta madrugada, al niño travieso que guardamos en nuestro interior y al que nos vemos obligados a reprimir a menudo, en el día a día.

Después de hablar con Iñaki estuve un rato vagueando, viendo la tele, hasta que llegó la hora de comer. Di buena cuenta del arroz a la cubana y del filete de ternera que mi madre había cocinado con tanto cariño y me eché un rato la siesta. Era la forma más inteligente de aprovechar las horas que van de las 4 a las 6 de la tarde. Iba a necesitar muchas energías en la San Silvestre y más aún por la noche. Algo grande nos esperaba esta noche.
Me levanté un poco fastidiado, porque no había conseguido dormir mucho. No soy de echarme siestas y eso se nota. Me quité el pijama que me había puesto para meterme al sobre y me preparé a conciencia para correr la San Silvestre: calcetines en buen estado, los calzoncillos más viejos que tuviera (nadie los iba a ver y los iba a sudar abundantemente), pantaloneta corta de nylon y camiseta sin mangas con minúsculos agujeritos que permitían una buena transpiración. Posteriormente, me puse encima una camiseta cutre de promoción (alguna de estas de bebidas alcohólicas que regalan en los bares por las noches), y el pantalón y la sudadera de un chándal. Me calcé las zapatillas Nike de correr y marqué el número del móvil de Fernando.

Piiiiii...piiiii... (veinte segundos de espera) -¡Fernando! ¡Hola! ¿Qué tal? Qué, ¿dispuesto a empezar bien el fin de año? ¿No te me habrás rajado?
-Qué hay Mikel. No, que va. Estoy con ganas de correr la carrera. ¿Cuántos kilómetros eran? –se preguntó Fernando.
-No lo sé exactamente. Entre cinco y seis.
-Ah, bueno. Me imagino que sobreviviré.
-¿A qué hora quedamos? ¿Vas a llevar coche? –pregunté con segundas.
-¿La carrera es a las 7? Pues saldré de casa a las 6 o así. ¿Quieres que te pase a buscar?
-Sí. Gracias por sugerirlo, aunque te lo iba a pedir de todos modos. Jeje...
-¡Cabrón! –me insultó Fernando.
-Bueno, pues. A las 6.15 aquí, ¿vale?
-Ahí estaré. Clock (colgó).

Vino Fernando, tocó el timbre del telefonillo y bajé.

miércoles 29 de diciembre de 2004

A los graciosillos de esta tarde (ya sabéis quienes sois)

Tengo unas páginas que os definen como pocas:

Ésta está dedicada a Carlitos Marrón.

Esta, por otra parte, se la dedico a Javierito Llorente.

A Miguelito Larraza también le he buscado una acorde con sus verdaderos sentimientos.

Y por último, a Daniel El travieso (o el cabrón si se prefiere), le dedico esta joya.


martes 28 de diciembre de 2004

Cena de empresa

Aquí me podéis ver en Los Portales celebrando mi segunda cena de empresa de estas navidades (la primera, en Soria, me salió gratis, jeje). En este caso, con los periodistas de Diario de Noticias. Como véis, aquí ya íbamos un poco perjudicados después de un copioso banquete en el Askartza. Por si luego me lo preguntáis, en esta cena no se produjo ningún contacto mas allá del meramente profesional entre compañeros de trabajo. Posted by Hello

lunes 27 de diciembre de 2004

Terremoto en Asia

Como bien sabéis los que me conocéis, a veces soy bastante tacaño y rata (hay miles de ocasiones en las que lo he demostrado ampliamente); pero esta vez hay que aflojar el bolsillo.
Por narices, pues la cosa está francamente mal. Las imágenes del maremoto que ha asolado el sur de la India son increíbles y me producen escalofríos. Pensad por un momento en que mueran de golpe todos los asistentes a un partido de Osasuna en el Sadar.
Ya no se puede hacer nada por las víctimas, no se les puede devolver a la vida; pero al menos se puede aportar algo para ayudar a la reconstrucción de la zona. Esta vez no me costará nada aflojar un poquillo de pasta para las ONGs o quien sea hagan lo que puedan para ayudar a los damnificados por la catástrofe.
Os aconsejo que hagáis lo mismo. Si al menos sirve para algo...

domingo 26 de diciembre de 2004

Toki ha sido padre

Desde aquí quiero dar la enhorabuena a ese peazo de semental canino que es el perro de Txema. Toki ha tenido nada menos que dos crias después de haberse tirado a alguna perrilla cachonda durante alguno de esos inocentes paseíllos que hacía tanto con Txema como con su padre.
¡¡¡Enhorabuena, Toki, eres el primero de la cuadrilla en tener descendencia!!!

sábado 25 de diciembre de 2004

Maverick

Aquí está el gran mito de los naipes. Queda por demostrar que sea malo barajando cartas, pero, en fin, cada uno se crea sus propios prejuicios de las habilidades de otra persona.Pffffffff Posted by Hello

Cuento de Navidad

Pablo estudiaba Derecho en la Pública. Como cada año por estas fechas, iba a tener un montón de días de fiesta, por lo que, hacia el día 20 de diciembre se dirigió hacia la bibloteca pública de su barrio para coger algunos libros para leer en Navidades en el tiempo libre que le dejasen el estudio de las asignaturas de su carrera y las reuniones familiares. No sabía qué libro coger, ya que las novedades y los típicos premios literarios nunca le habían gustado mucho. Pablo prefería leer a los clásicos. Por ello, pidió consejo a la bibliotecaria que en ese momento estaba atendiendo el centro. "¡Hola! ¡podrías recomendarme un libro para estas navidades?". "¿Qué tipo de libros sueles leer? ¿De aventuras, de intriga, de amor, novela histórica...?". "Bah, un poco de todo", respondió Pablo. La bibliotecaria rebuscó en su memoria los libros que mejor impresión le habían dejado y escogió uno de entre sus recuerdos que podía casar con los gustos del universitario. "Mira, para estas fechas, te voy a recomendar una historia trágica pero muy bella". Le ofreció Las desventuras del joven Werther, del autor alemán J. W. Goethe. Pablo hasta ese momento no había leído nada escrito por aquél autor, conocido, entre otras obras, por su novela Fausto. El estudiante de Derecho aceptó el consejo que le había dado la bibliotecaria y tomó prestado el libro para leer durante aquellas navidades. Lo dejó varios días apartado en su mesa de escritorio, hasta que se fijó en él en Nochebuena, antes de meterse a la cama. Al principio le sorprendió lo empalagoso y barroco del estilo del libro pero, progresivamente, se fue sumergiendo en la historia de amor no correspondido que encerraban las páginas de Werther. Se cuenta la historia de un joven que llega a un pueblo desconocido para él y padece, hasta el suicidio, por el amor imposible que siente por Carlota, mujer ya comprometida. Pablo se iba emocionando cada vez más mientras pasaba las páginas e iba imaginándose el tremendo sufrimiento que el protagonista, que tendría su edad, experimentaba por la imposibilidad de alcanzar el amor de una rica aristócrata llamada Carlota. En esto, conforme se acercaba al final del libro y el trágico final parecía ya inminente, Pablo, emocionado por la intensidad de la historia, dejó de leer y se fijó en un pequeño detalle que estaba atrapado entre las páginas del libro. El motivo que había llamado la atención de Pablo era minúsculo y tan delicado que con un soplido o una respiración fuerte del lector, desaparecería. Pablo se había fijado en que, en las últimas páginas del libro que había cogido en la biblioteca, en el capítulo en que Werther firma su carta de suicidio, había una pestaña larga, extremadamente curvada y negra. Si la historia no hubiera sido tan trágica, Pablo no le habría prestado atención. Cualquier día nos desprendemos de decenas de pestañas sin enterarnos. Pero, en este caso, parecía que alguien la habría perdido restregándose los ojos por la emoción de aquellas páginas, por lo evidente del final. Y que ese alguien, por la longitud de aquél filamento, podía haber sido una mujer. Entonces, Pablo sintió un sentimiento extraño y que nunca antes había experimentado. Pensó que tendría que encontrar como fuera a aquella que se había emocionado con la historia como lo hizo él, a aquella con la que podría entenderse y ser la mujer de su vida. La biblioteca cerraba el día de Navidad, pero volvía a abrir de nuevo el día 27. Así que, nada más oír que las persianas metálicas que protegían la biblioteca se elevavan, Pablo acudió a hablar con la bibliotecaria que le había prestado la obra. "¿Te ha gustado el libro?". "Pareces nervioso, ¿qué te pasa?". "Quiero saber quién leyó el libro antes que yo. Es importante". "Pero tú no tienes por qué saber eso. No te interesa para nada". "Venga, por favor, que es muy importante, dímelo, por una vez"... Pablo se hizo de rogar y se inventó una historia de que el que lo había leído antes se había dejado algo apuntado en el libro y tenía intención de recordarle qué había apuntado en ese libro para que no se le olvidase. La bibliotecaria, al final, aburrida, accedió y le suministró esa información. Pablo, cortado y nervioso, varias horas después se atrevió a dar el primer paso y decir.... "¿Está Marta? Es muy importante".

sábado 18 de diciembre de 2004

Ese alfredo, todo favorecido por los retoques del cutre fotochop... Mandado por Txetxu Posted by Hello

jueves 16 de diciembre de 2004

¡Ya tenemos un nuevo foro!

Sí, habéis leído bien. Ya está disponible un foro pensado para dar cabida a las chorradas que se nos ocurran y a los temas candentes de la cuadrilla, como el disfraz de nochevieja de este año, la crisis futbolística en el Intermunicipal 2004 o cómo nos va, sin más, estando cada uno en un sitio.
Bueno, coleguillas, espero que os metáis en esta dirección:
http://boards.melodysoft.com/pamplonaisonfire/
Bueno, y si es muy difícil de memorizar (que lo es), meteros en el vínculo de la izquierda donde pone "Foro de quemaos".
A ver si os metéis, ehh...

martes 14 de diciembre de 2004

Homenaje a los emails de Borja (reproducción de uno de los más famosos)

14 de enero de 2004
HOLA.Os paso un día cualquiera de mi vida en Barcelona detallado por horas: -10:00h. Suena el despertador. -14:00h. Me levanto de la cama-14:01h. Me vuelvo a acostar. -15:00h. me vuelvo a levantar. Voy a desayunar. No hay leche. Pero haycerveza y whisky. -15:45h. Ya estoy como una rata. -15:47h. ¿me echo una siesta?-15:49h. Mejor no me echo una siesta.-15:50 h. Chute de heroina. -17:00h. Salgo a la calle.-17:05h. Vuelvo a casa. Me doy cuenta de que todavía voy en pijama.-17:10h. Entro en casa y veo la heroina. Otro chute. -18:00h. Salgo a la calle. -18:15h. Robo a unos niños.-18:20h. Robo a una anciana.-----Tarde productiva.-18:30h. Voy a comprar algo de comida.Hay que alimentarse.-18:35h. Una bolsa de patatas y dos tetra-briks de vino. -19:00h. Mucho cansancio. Siesta. -20:00h. Llamada a casa para decirles a los papis que estoy estudiandomucho y que trabajo un montón. -21.00h. Me voy a las Ramblas a prostituirme. -22:00h. me vuelvo a prostituir. -23:00h. No puedo seguir así. Ésto tiene que cambiar.-23:01h. Lingotazo de alcohol.-23:02h. Ésto sí que puede seguir así. No tiene por qué cambiar. -23:30h. Chute de heroina. -02:00h. Me despierto de la sobredosis en el hospital.-02:15h. Me voy a casa.-02:45h. Hoy ha sido un día muy duro. Me voy a dormir -03:15h. No me puedo dormir; lingotazo de alcohol.-03:17h. Me duermo.
ABRAZOS Y BESOS PARA TODOS (from Borja Lezaun) Copirrait o eso.

"Borja, siente el poder de Huracán"

Posted by Hello


El pasado sábado en Barcelona fue uno de esos días en los que no paras de reírte en mucho tiempo. Llegué a la estación de Nord (bastante tarde, por cierto) y vino Borja a recogerme desde su casa, la Calle del Carmen, que está justo a la derecha de las ramblas, en una de las tantas bocacalles que dan a parar a la conocida vía barcelonesa. Subí a su casa y allí estaban Zarri, Orduna y José Monreal, que están estudiando distintas cosas en la capital condal. Pribamos calimotxo mientras Borja y yo hacíamos la cena y Orduna y Zarri jugaban a ping-pong en la mesa que está en la terraza del piso. Luego, cenamos los macarrones que habíamos preparado y jugamos a un típico juego de cartas (¡¡no, odio las putas cartas!!), en el que el que saca la carta más corta tiene que beber, pero si tiene un rey puede poner normas... Bueno, el caso es que nos pusimos ciegos de Vodka con naranja light (ya que el pobre Zarri no tolera el azúcar, como bien sabéis). Ah, por cierto, una de las normas que pusimos era que no se podía decir ningún tipo de números y no veáis que jodida era para cumplirla y cuántas veces le podías hacer beber al compañero esperando a que picara en alguna pregunta bien dirigida.
Borrachos como cubas, los componentes del quinteto de la muerte bajaron en busca de un bar abierto y de paso ver a unas amigas con las que Zarri había quedado.
Nos dirigimos a la Plaza Real, que es como la Plaza Mayor de Madrid y vimos un bar en el que Borja había estado, que se llama Sidecar, y merecería la pena entrar. Conseguimos pasar y algunos de forma más económica que otros (Borja y Jose eludieron pagar los 6 mauros de la entrada con el antiguo truco del cuño de tinta fresca que se puede pasar de un colega a otro). Abajo, en las horas que estuvimos, aparte de la labor scout de apropiamiento de cubatas y cervezas by the face, que llevó a cabo Gato Orduna, no pasó nada especial. Estuvimos hablando con alguna gotxilla pero no estábamos en gracia.
Cuando txaparon, a eso de las cinco, salimos del antro donde habíamos estado y nos vimos acosados por decenas de pakis que nos querían vender latas de cerveza. Una hora haciendo el tonto en la plaza y viendo si Orduna pillaba al final y decidimos volver a casa.
En el camino de vuelta a casa, por en medio de las Ramblas vimos a una pareja de lo más peculiar, ya que uno llevaba puesta una máscara encima que nos llamó poderosamente la atención. Era un jarto que tenía sobre su cabeza una de esas caretas que se usan en la Lucha Libre Mexicana e iba acompañado de un amigo que no parecía estar asustado ante tan impactante presencia. Conociendo a Borja ya podéis imaginar lo que vino después: Fuimos derechos hacia ellos como si de un borracho pamplonica se tratara. Y después del asombro de ver las máscaras llegó la veneración: "¡Buah, tío! Esas son las caretas de la lucha libre mexicana! ¡Esas que salían en Galavisión!¡Qué descojono!" Les abordamos e intentamos conseguir una por la jeta, pues el tío llevaba una mochila llena de ellas: "Es que me ayuda a pagar las rentas", nos dijo. Además de las caretas, el jerónimo este llevaba llaveros con forma de cara que también nos ponían y que estaban a un precio de 5 euros. Estuvimos hablando con ellos y hasta los subimos a casa de Borja para intentar sobornarles con unos petas de maría.
Y os podéis imaginar en la morada de Borja ejercitando técnicas de lucha libre cada uno con una máscara distinta en la cabeza. Cada una tenía el nombre del luchador: que si el Santo (plateada), Huracán (como la que se ve en la foto), la Parca (que era super chunga, con forma de calavera), el puma (con boca de dientes y la hostia)... Era surrealista.
Estuvieron él y su amigo como una hora en el piso y después, cuando se iban a largar surgió la pregunta del millón: "¿Dónde habéis dejado a Huracán?". Se habían pipado de que les faltaba un personaje y lo andaban buscando por todos los sofás. "Oye, Roberto, que no encuentro a Huracán. Búscamelo, anda chingón". Y Borja, que había escondido la careta para quedársela de recuerdo, ante la posibilidad de que le robaran el DVD, optó por aflojar los 10 euros que le habían pedido por ella.
Y aquí acaba la historia. Bueno, no, acaba al día siguiente haciéndonos fotos por todos los monumentos catalanes con la careta puesta. "¡EL CAPITÁN CATALUNYA HA LLEGADO!".
P.D.: Las carteras también cayeron. Si es que somos unos frikis.

lunes 6 de diciembre de 2004

Remembering Nochevieja... Posted by Hello

ESTA es la película que fui a ver con Borja el pasado lunes cuando vino a Pamplona. Era especialmente rara y bizarra la cabrona. Como veis, triunfaron en su momento el tronco y su colega que no tiene piernas. Aunque no se ven bien, en las imágenes del cartel salen los jíbaros (cabezas pequeñas), los múltiples enanos del filme y diferentes personajes como fakires y demás. Todos muy jartos. No sé por qué vimos esta película. Borja me convenció esta vez. Posted by Hello

domingo 5 de diciembre de 2004

El triunfo de Txetxu

Aquella sí que fue una noche rara. Sí señor. La mayor parte de la cuadrilla estaba fuera de Pamplona y los pocos que quedábamos pensábamos dar una vueltilla tranquila antes de volver a casa para tener un apacible sueño y recuperarnos de nuestra agotadora semana. Migui, Carlos y Lloren se habían ido a Madrid a ver a Alfredo, Igor estaba en el pueblo con Ana; Dani estaba currando en Logroño, Borja en Barcelona y Gorka no muy lejos de allí: en Torredembarra (después de haber ido a Londres el fin de semana anterior, que no vive mal el tío).
El caso es que de primeras íbamos a quedar Txema, Rapo y yo, en el Alfaro para echar unas cañas y, de paso, para que vieran la nueva maravilla de la automoción: mi Nissan Almera que me había comprado de segunda mano. Yo acababa de currar a las 11 y éstos ya habían quedado media hora antes.
Salí de currar y fui directo a "Tu Marijose" para beber unos litlos, no sin antes pasar por el ¡¡¡¡¡Don Huevone, no!!!!! que está en los bajos del Sadar, para comprar un bocata de lomo con pimientos (mi favorito, ya que no había cenado nada. Me hice con el bocata -"4.10€, gracias"- y me dirigí al Alfaro, habiendo aparcado antes el coche debidamente. Llegué y me encontré con que también habían salido Asier e Ignacio -con este último hacía siglos que no nos veíamos-.
Luego, empezamos a beber. Pedí una cerveza para acompañar el bocata que me había comprado ("Que aproveche, dijo Marijose") y me fijé en que Asier sólo iba a cocacolas -"es que tengo mal la tripa"-. "Qué flojo"-pensé. Estuvimos un rato allí de charleta, hablando de kickboxing, petas, coches y tías y en esto que llamó Txetxu preguntando dónde estábamos.
-"Estamos en el Alfaro, como te hemos dicho hace un rato".
-"Hostia, he entendido que me habéis dicho el Fitero". "Estoy ya en la calle Estafeta".
Os podéis imaginar el descojono que se extendió por la cuadrilla cuando sabíamos que estaba tan lejos de donde habíamos quedado.
-"Voy en lo que me cueste llegar".
Llegó a la puerta del Alfaro y nos fuimos. Les enseñé mi puto coche y partimos para lo viejo.
Inatxo se descolgó a las primeras de cambio, a la altura de Sancho el Fuerte y nos quedamos Asier, Txema, Rapo, Txetxu y yo. Probamos a entrar en el Marrano y estuvimos un ratillo, viendo txonis diversas y Asier dale que dale a la Cocacola. "¡Que tengo mal el estómago, joder!". Bueno, no hacía falta que bebiera si no quería.
Los que aún aguantábamos (a eso de las 2 o 1.30)entramos al Otano donde nos encontraríamos con una sorpresa.
Penetramos hasta el fondo del bar, atravesando masas de gente compacta y alcanzamos la zona de los baños, donde vimos una antigua conocida de Igor, que seguía igual de esquelética y anoréxica que cuando la conoció nuestro amigo, allá por sus 17 años. Miramos para otro lado.
Estuvimos haciendo el txorra un poco, bailando, bebiendo, ya sabéis... y en esto que descubrimos unas cerdas que andan moviéndose de forma muy sexy (a pesar de algún que otro kilo de más, no hay que negarlo).
Esperamos un poco y, posteriormente, dada la proximidad las chicas, empezamos a hablar con ellas: del tiempo, de pescar truchos en el río, de qué bello es ése o aquél cuadro del siglo XVIII, de lo bien que está decorado el Museo del Prado...
De eso y de que eran de Zaragoza, habían venido a pasar un fin de semana destroyer en Pamplona (de la que no conocían nada) y de que se volvían a tierras mañas el lunes por la mañana. Eran cuatro muchachas, de las que tres se salvavan (una ni pal copón, con sus ciento y pico kilos de peso y, sorprendentemente, tenía novio en Mañolandia). Y de entre las tres que se salvavan, dos eran morenas y una rubia. La rubia estaba bastante buena y las morenas eran una bastante alta, como de mi altura y otra más baja, pero con unos movimientos de body más morbosos.
Así que empezamos a hablar con ellas. (A todo esto, Txema y Asier habían decidido levar el ancla y marcharse a su casa prometiendo el primero de ellos, eso sí, un farrón el viernes, víspera de su cumpleaños. Nos quedamos Rapo, Txetxu y yo. A partir de aquí, pusimos en práctica el noble arte de ligar con personas de otro sexo. Tanto Txetxu como yo (pues Rapo estaba ciertamente inapetente el pasado sábado) elegimos a nuestra candidata para Miss sábado, 4 de diciembre y probamos a intentar bailar y a decirles chorradas sobre Pamplona (os imagináis, pues los bares que están abiertos hasta tarde, donde hay más marcha, y lo pequeña pero ruidosa que es nuestra ciudad). Estuvimos así un buen rato, intentando que nos rozaran con sus cuerpos en alguno de los bailes lésbicos con los que nos deleitaron (eran cerdas, cerdas).
A todo esto recuerdo lo que dijo Txema sobre el viernes anterior en la cena de Mikel Soria. Estaba él en el baño y alguien fuera dando golpes a mansalva. Salió del baño de mala hostia y se encuentra un bicho femenino de metro noventa que le recrimina por estar tanto tiempo en el baño. El Txema, con pocas ganas de hacer amigos aquella noche, le llamó cariñosa, repetida y sutilmente.... CEEEEEEERRRRRDDDDDDAAAAA, CEEEEEEERRRRRDDDDDDDAAAAAAA. La tía se pilló un mosqueo importante y casi se lían a hostias allí mismo (en el Marrano).
A todo esto, Rapo se descolgó de la lista (una pena, ya que luego vimos a su Amaia todo cachonda en el Ultzama, ¡qué pena, Rapo! ¡Te la podrías haber hecho aquella noche!). En fin. Pasamos al Ultzama con algunas reticencias, ya que no estaba muy claro el tema en cuestión. Estuve hablando con Inma (la que habló todo el rato con Txetxu en el Otano) y me dijo que de las cuatro, sólo dos no tenían novio: A saber, ella misma, y la rubia que estaba buena, aunque era un poco sosa. Yo me había equivocado de estrategia: había ido a por una que tenía novio.
Pero no podía cambiar mi decisión, pues en Mallorca ya comprobé con una experiencia propia, que no puedes atacar a dos amigas en una cuadrilla en la misma noche. La segunda pasa olímpicamente de tí y la otra se txina.
El caso es que a lo hecho pecho, como se dice por ahí y yo seguí metiendo fichas, una tras otra a la morena que me había gustado (se llamaba Violeta y tenía un piercing en la lengua). Pedimos algo en el Ultzama. Yo pedí un licor de manzana con limón, que hacía el número 4 de mis consumiciones aquella noche, después de la cerveza, el cubata y el licor 43.
Y entonces ocurrió. Se abrió un hueco en el bar como cuando Moisés pasó a través de las aguas del Mar Muerto y Txetxu atravesó el local, como levitando, agarrado de la mano de la moza con quien había estado hablando toda la noche. No sé lo qué le habría dicho, relatado o contado, pero se ve que había sido acertado, pues parecía que se había llevado un buen triunfo.
Inma no estaba nada mal: era más alta o como yo de estatura, muy morena, con los ojos marrones y los labios bien pintados. No estaba nada mal.
Aunque me vi obligado a quedarme por ahí solo con las otras tres amigas no me importó, pues Txetxu estaba consiguiendo desfogarse después de largos meses (quizá años) de no haber besado a ninguna mujer. Puta madre, pues.
Yo, en esta situación hice la de Troya: quemé mis últimas naves y me lancé hacia la que tenía novio (por aquello de no lanzarse a por dos amigas en la misma noche). Le dije algo así como: "Nunca he besado a una chica que tuviera piercing", lo cual era falso, pero quedaba medio bien.
Ella se rió e hizo un amago de abrazarme, pero como dudando de hacer ese gesto tan cariñoso.
Pasaron unos minutos de bailes txorras rozándonos y bebiendo la mierda de licor que me había pedido y entonces apareció Txetxu de vuelta, con su triunfo, y me dijo unas cuantas cosas sobre estrategias sucias de guerras. La cosa es que la tía jugaba como a varias bandas y, por un lado, quería la compañía de Txetxu toda la noche, pero por otro lado, quería estar con sus amigas y no deseaba ningún tipo de compromiso con nuestro amigo tudelano.
Entonces fue cuando decidimos irnos a casa, a eso de las 4.30. Vi que era mi última oportunidad y me lancé cual jaguar hacia su presa. "Violeta", le dije. "Mmm, nos hemos divertido mucho esta noche..." "Bueno, ¿nos damos un beso de despedida'". Entonces se acercó a mí, me besó la mejilla y luego hice un genial juego de cuello, cual Pamela Anderson con el pelo al viento, y le metí el morro consiguiendo que abriera la boca. Pero mi felicidad duró exactamente 20 segundos, ya que la puta gorda que les acompañaba saltó en defensa de su amiga y me blocó. Dijo a su amiga: "Pero estás loca, qué hay de Juan, tu novio".... O algo así.
Entonces aprovechamos la confusión reinante para hacer la del lute y marcharnos del bar hacia casa, a dormir.



Aquí me veis en la carpa con un condón en la cabeza. Esto tampoco fue idea mia, al igual que la foto en la que parece que soy un skinhead. Son los amigos, que son un poco capullos. Posted by Hello